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Javier Cófreces

Eduardo Mileo, “contratapa imaginaria” leída en la presentación de Tránsito.

Tránsito en su doble sentido: la actividad de los vehículos que pasan por una carretera y el paso de un estado a otro, en este caso: a la tercera edad.
Tránsito está dividido en partes temáticas. La que da título al libro versa sobre viajes, que es decir sobre sueños, sobre todo porque son viajes hacia determinados poetas, hacia estéticas determinadas. La travesía explica, de algún modo, cómo somos los que somos, cómo llegamos aquí, y lo hace –no podía ser de otra manera– mediante amores y decepciones. Allí encontramos a Byron, a Pound, a Brodsky, a Akhmátova, a Gelman, a Beatriz Vallejos. Y en esos encuentros o reencuentros la sensación de la pérdida deja una huella que no oculta, muchas veces, una discreta felicidad por el recuerdo. La repetición de palabras en “Verbales” es un pulso que va marcando un ritmo, desarrolla una música que vuelve a los poemas percusivos, como martillos clavando el sentido, obsesivo pero irónico, con delicados toques de humor. “Flogisto” es un homenaje a la química, ciencia de los elementos, reacción de lo minúsculo, puesta en escena de la energía que guía a la materia hacia la cópula o el rechazo, pero siempre hacia la transformación. Avogadro, Mendeléiev, Madame Curie, Lavoisier, aparecen en sus principios, en aquello que los hizo arder, entrar en combustión. La pasión de Javier por los cuadrúpedos con volante y motor aparece en “Fierros”. La bellísima imagen de la tapa habla de una época del automovilismo ya evaporada y de la nostalgia que provoca la posible evaporación de otras épocas (la foto es de La Habana). La sección “Finales” solo trata de poner un nombre a lo que ya se acaba, pues es la última del libro. En ella, los títulos de los poemas reflejan con humor una preocupación de la sexta década: “Reflexiones de un fumador”, “Solicitud de extremaunción”, “La cripta”, “Arma mortal”, “Último poema” se toman la cosa con cierta sorna y disimulo.

Poemas de Tránsito

Faraday, Miguel (1791-1867)

                                   a Julia

 Sin ecuación

Fara, por siempre
Me impregnó tu magnetismo
Day de gloria

La  licuación de gases te saluda:
El ácido carbónico
Y el protóxido de nitrógeno

Pero también
Te saludo yo, Michael
Miguel, Miguelito

Enemigo de la ecuación
Hermano mío
En la física comprobable

En la solución electrolítica
Y en el imán amoroso
Que nos une.

 

Alma de acero
                                    a Vicente              

Lo peor de los fierros
Es que se oxidan
Y la herrumbre avanza
Hacia el interior del metal

Los fierros mueren
De afuera hacia adentro
Como tantas personas
Como millones de almas

Yo creo en las almas
Pero no en la de los muertos
El alma del fierro está en la resistencia
El alma de las personas también

En lo que resisten hasta quebrarse
Como una varilla del 8, un eje o un pistón
El fierro aguanta hasta que aguanta
Lo mismo que un alma.

 

 

Agua alta

                                   a Alejandra

El agua sin bajar
Y vos sin estar
Vos sin nombrar
Lo único que se ve:

Agua por todos lados
Y tu palabra muda
Por no estar
Y alejar sonidos

De tu voz
Sin vos
El silencio alarma
Más que el agua

Que sube
Sin que me digas:
Nos tapó, Javi
Nos tapó.

 



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