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Selección, edición y prólogos:
Javier Cófreces,
Gabriela Franco,
Eduardo Mileo



Emilia Bertolé



Alfonsina Storni





María Luisa Carnelli

Primeras poetas argentinas
Poemas - Notas de Prensa

Prólogo

El equipo de escritores que preparó Primera poesía argentina, que Ediciones en Danza publicó en 2006, rastreó e investigó los materiales poéticos existentes de los autores argentinos del siglo XIX. La búsqueda fue llevada a cabo en bibliotecas, públicas y privadas, en institutos de estudios literarios y en museos. Una de las conclusiones más sorprendentes de aquella tarea fue la comprobación de que raramente se había conservado la producción literaria de las primeras poetas. En el mejor de los casos, en algunos manuales se consignaban sus nombres, en particular cuando las autoras estaban vinculadas familiarmente con escritores u hombres públicos de prestigio. No obstante, los textos de las poetas se mantenían en reserva, ocultos, inhallables. Concluida la tarea que tuvo como resultado la publicación del libro ya citado, prácticamente el mismo equipo de investigación encaró el desafío de encontrar aquellos textos desaparecidos de las poetas nacidas en el país dos siglos atrás. La obtención de un ejemplar de Antología de la poesía femenina argentina, de José Carlos Maubé y Adolfo Capdevielle (h.), publicado por Impresores Ferrari en 1930, allanó el camino. La obra recoge la producción de alrededor de cien autoras nacidas durante el siglo XIX y comienzos del siguiente.
El criterio de corte que se utilizó en Primeras poetas argentinas contempla a las autoras nacidas entre 1800 y 1901. Hemos extendido un año el período que comprendería un siglo exacto, porque de tal suerte hubiéramos excluido (por pocos meses) a poetas muy valiosas, como Clementina Rosa Quenel, Raquel Adler y Margarita Abella Caprile, nacidas durante el primer año del siglo XX.
No cuesta imaginar los motivos por los cuales la producción literaria de las primeras poetas argentinas se ha mantenido tan profundamente oculta en nuestro país. El silenciamiento histórico a que fueron relegadas las expresiones de las mujeres no se ha ceñido exclusivamente a la poética. Tampoco el amordazamiento al que el “mundo masculino” ha sometido a la mujer es un patrimonio argentino. No obstante los resultados están a la vista. Mejor dicho, lo que resalta es el grado de ocultamiento y soslayo al que fue confinada la obra de estas mujeres. Ni siquiera al lector bien informado le resultarán familiares más de media docena de nombres de aquellas escritoras fundacionales de la lírica nacional.
Hacia el final de este volumen ofrecemos un dossier con imágenes de algunas autoras que integran esta antología. Pocas, por cierto: no habría motivo para que sus rostros resultaran más conocidos que las obras que produjeron, dada la subestimación de la que han sido objeto a través del tiempo. En ningún caso se consignan los créditos fotográficos. El dossier se completa con la reproducción de las tapas de algunos de los libros originales de estas autoras.
Para esta edición, hemos optado por presentar a las poetas con su nombre y apellido de solteras; salvo en la bibliografía, donde preferimos mantener las referencias tal como aparecen en las portadas de los libros que publicaron.

Javier Cófreces, Gabriela Franco, Eduardo Mileo

Poemas

La noche de Emilia Bertolé

La noche
Ha descendido sobre mi cansancio

En mi frente desnuda, su caricia
Pone una suave venda de letargo.

Inmóvil
Oigo el rumor de la ciudad, lejano.

Amortajada de silencio y sombra,
Descanso.

Poema para la ventana del pobre de María Luisa Carnelli

Para el techo de los humildes
construyo este poema
que es una teja roja.

Deseo de poeta
para sonrisa del pobre:
enredadera que sube
hasta su ventana sin flores.

Como el silbido de las fábricas,
mis palabras desafinadas
buscan la estrella de los vientos,
para lanzarse sobre la multitud
desde el extremo del verso.

Hay una gran visión desde la altura,
una posibilidad que se abre ruta.
Perspectivas de horizontes
que se dilatan.
Paisajes de liberación
amplificando un revuelo de campana.

Y sobre el porvenir,
una palabra pura enarbolada.

Voy a dormir de Alfonsina Storni

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...

Notas de Prensa


 


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