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La importancia de este trabajo, con selección y notas de Javier Cófreces, radica en el rescate de la obra de los primeros poetas nacidos en el país desde 1604 (Luis de Tejeda) hasta 1850 (Juana Fowlis y Martín Coronado). Buena parte de los textos, en especial los de las escritoras, debieron ser rastreados en bibliotecas e institutos de literatura, cuando no en archivos personales, ya que hasta el momento no contaban con una difusión que permitiera un acceso inmediato desde la bibliografía consultada. Además de poemas famosos, el libro incluye rarezas literarias y piezas poco conocidas, como las compuestas por autores nacidos en el país que realizaron sus carreras literarias en el exterior (Miralla, Ventura de la Vega y Real de Azua). Cada uno de los poetas presentados en Primera poesía argentina cuenta con un espacio de varias páginas donde se reproducen sus obras, además de una detallada reseña biobibliográfica. Las autoras y autores incluidos en el volumen son los siguientes:
Luis de Tejeda (1604-1680)
Juan Baltasar Maciel (1727-1788)
Manuel José de Labardén (1754-1808)
Pantaleón Rivarola (1754-1821)
Domingo de Azcuénaga (1758-1821)
Fray Cayetano Rodríguez (1761- 1823)
Vicente López y Planes (1784-1856)
María de Mendeville (1786-1824)
Esteban de Luca (1786-1924)
José Antonio Miralla (1790-1825)
Juan Gualberto Godoy (1793-1863)
Juan Cruz Varela (1794-1829)
Juan Cristóbal Lafinur (1797-1824)
Gabriel Alejandro Real de Azua (1803-.)
Esteban Echeverría (1805-1851)
Ventura de la Vega (1807-1854)
Hilario Ascasubi (1807-1875)
Juan María Gutiérrez (1809-1878)
José Mármol (1818-1871)
Juana Manso (1819-1875)
Carlos Guido Spano (1827-1918)
Rosa Guerra (1834-1864)
Estanislao del Campo (1834-1830)
José Hernández (1834-1886)
Ricardo Gutiérrez (1836-1896)
Olegario Víctor Andrade (1839-1822)
Edelina Soto y Calvo (1844-1932)
Josefina Pelliza (1848-1888)
Gervasio Méndez (1848-1898)
Juana Fowlis (1850-1902)
Martín Coronado (1850-1919)
Fray Cayetano Rodríguez
A una moza muy hablativa
Asombrado me tiene, Pancha mía,
Tu charlar eterno y portentoso,
Ese habladero cruel, tan afanoso
Que toca en los extremos de manía.
Hablas, mi Pancha, hablas noche y día,
Ora agitada estés, ora en reposo;
Así tu labio nunca está mohoso,
Y tu lengua jamás con perlesía.
¡Prodigioso charlar! Si la escultura
el busto de un locuaz hacer quisiera,
qué original mejor que tu figura?
Entonces, con asombro el mundo viera,
Que hasta el sólido mármol, ¡cosa rara!
Por ser tu copia, sin cesar charlara.
Juan Gualberto Godoy
Epigrama
Dice Dolores que siente
Un muslo un poco achacoso,
Y que un médico famoso
Dice ser reuma inocente;
Mas su vecina asegura
Que el dolor le ha resultado
De un caballo mal domado
Que le dio su tío el cura.
¿A quién debemos creer,
al doctor, o a la vecina?
Dice aquel que en medicina
Es profundo su saber;
Mas la vecina asegura
Que del cuarto de Dolores
Ha visto en paños menores
Salir a deshora al cura.
Juana Manso
Fragmento sobre una momia egipcia que se halla en Río de Janeiro (Fragmento)
¿Y es ése, oh Dios, mi destino?...
¿Y esto es vivir y nacer?
Y cuanto encierra este globo
¿a esto se ha de parecer?...
...............
Pero, ¡ay!, que la certidumbre
Al hombre cerrada está,
Sin saber jamás qué encierra
Este inmenso ¡más allá!
...............
Sólo el fin de polvo
De la triste humanidad;
Y después de eso un secreto
Que se llama ¡Eternidad!
Josefina Pelliza
¡Muerta!
¡Se obscureció mi vida en la tiniebla!
Sentí como si el mundo vacilara,
Y me erguí, cual se yergue la serpiente
Que frío hierro mata.
Entreabrí la ventana: no hallé cielo;
Volví los ojos: no encontré la tierra;
Palpé bajo el sepulcro de mi pecho
Y me ericé de frío: ¡estaba muerta!
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