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Poemas de Perseguir lobos |
El niño y la abuela
Cuando era niño no podía dormir en las noches de tormenta.
Temía desaparecer en los relámpagos
o quedar inmóvil en sus luces blancas como tela de fantasmas.
Era en Tafí
y su abuela prendía velas
murmurando:
"No temas,
la quietud no es la ausencia del mundo.
Es una parte".
Las velas eran para que se iluminara su alma.
En esas noches conoció el mundo
entre los relámpagos, la oscuridad,
el miedo
y esa abuela que machacando a Dios con sus rezos
lo salvó de la locura.
Ella,
la abuela de las velas, murió en un cine
mirando una película de miedos, gritos y relámpagos.
La casa abandonada
Se trata de una casa abandonada.
De niño me gustaba mirar las casas abandonadas.
¿Pero qué había en esa casa?
Siempre con una luz encendida
por la ventana que daba al jardín.
Se podría agregar: "... y una muchacha asomando como un fantasma".
Pero estaba vacía.
Cuando el peluquero del barrio vivía
contaba que un juez se paraba a mirarla desde la calle.
Luego la demolieron.
Demoraron 5 años
Mientras tanto se parecía a una ruina de guerra.
Esas casas bombardeadas que se ven en las películas.
En esa casa encontraron una muchacha muerta.
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