
Carlos Latorre
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Poemas de Los móviles secretos |
A marcha forzada
Esa luminosidad central de los trenes de la que nacen a veces calles para fugitivos o telones de fondo
O todavía mujeres que jamás dejan de viajar acosadas por la ley de gravedad y los cazadores de vidas ajenas a sí mismas
viaje en pos de los cambios de idea el furor resulta una buena llave maestra un cuerpo resume todos los grados de la verdad
Y en una isla los hombres y las bestias tienden a jugar sus verdaderos papeles
O en una ciudad
O en una nación
En medio del universo de no querer consentir
La conducta previa
El fin actúa sobre sí mismo y algunos otros trabajos tales como la pureza de los grandes principios esos escarabajos menos sagrados que algunas hazañas de lo inesperado
De todos los laberintos es el deseo el que conduce a la posteridad
Y el héroe tiene su precio como los grandes cataclismos
No menos bellos resultan los muertos que presagian la perpetuación de la especie
Y la multiplicación de la cólera
Acto de fe
La verdad Revelada ha sido mal interpretada.
Sucede siempre que el alcance de la conjetura
o la decisión,
se pone en manos de serviles
o de castrados,
de más papistas que el Papa.
Lo sagrado es eso:
lo sagrado,
y nadie puede ponerle la mano encima,
su sucia mano encima
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