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Carolina Biscayart


Prólogo de Invenciones

Imaginativa y sugerente, la prosa de Carolina Biscayart transmite una diáfana nitidez poética. Afines al Italo Calvino de Las ciudades invisibles, sus cuentos revelan un espacio intimista en el que lo fantástico y lo real se entrelazan y funden en parábolas y metáforas. Notables, en este sentido, los planteos de: "Cuestión de ojos", "El secreto", "Una cara", "Recurrencias" y "Redes"; literal y literalmente, verdaderas parábolas acerca de nuestra condición.
No extraña entonces que "Invenciones", la nouvelle que da título al libro, se abra con una significativa cita de Silvia Ocampo: (...) todo lo que han imaginado y lo que imaginamos los mortales forma la realidad del mundo", y que su propuesta, de ajustado tratamiento, desarrolle una inquietante trama de sueños (o invenciones) que nos desplazan con sutiles movimientos de ese territorio que nos hemos acostumbrado a nombrar y aceptar como "el mundo real".

Luisa Peluffo

Fragmento "CUESTIÓN DE OJOS"

Me gustaría caminar por las medianeras y si es posible pasar a los techos. Quedarme ahí durante horas. Desde esa altura la realidad se ve más completa y más inaccesible. La belleza es más estática, está como suspendida, y se deja contemplar sin perturbarse.
Por qué razón necesito mirar un rato largo las cosas, las situaciones, por qué no puedo entender sin hacerlo y por qué aún haciéndolo sigo sin entender. Quiero saber cual es el sentido de cada cosa que se hace, hasta el silencio que se hace, hasta de la inmovilidad que se hace.
Quisiera poder mirar y detenerme en esa mirada un tiempo espacioso y ajeno a lo que sucede, pero cuando lo hago me miran a mi, que solo quiero entender, y en esa mirada hay aversión o hay miedo. Esas cosas en los ojos de la gente me ahuyentan.
Los únicos que se dejaron ver durante horas fueron mis padres y aún preciso seguir mirándolos, tal vez en ese caso espero ver cierta alarma en sus ojos cuando los miro. Siempre hablaron muy poco para decirse cosas intrascendentes como a las ocho la cena, la llave está arriba de la mesa o se rompió el calefón. Yo tampoco hablo mucho, porque para qué.


 


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