
Jorge Leonidas Escudero
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Destino
Ayer cuando venía de no sé dónde
se me cruza mujer como otras veces y dice
salite
de andar entre los buscadores de no encontrar.
Fue triste que hermosa mujer esa me diera
tal consejo de madre, porque aunque es verdá
no puedo bedecerla pues me pasé la vida
en intentar lo desconocido y ahora
¿qué hago con la costumbre de no encontrar?
Di la espalda, cabeza
bajé y la bella consejera otra vez
se sintió defraudada.
¿Pero es que qué culpa tengo yo si
al revés de lo que opina tanta gente
me complace buscar lo que no encuentro?
Lo que sobra zozobra
Los que odian dar migas a las palomas, esos
que cierran la mano para no desprenderse
de lo que sobra.
Los habrás visto.
Y si les pide algo un hambriento
levantan los hombros como a mí qué me importa.
Mientras más tienen más ni pizca aflojan y es de ver
cómo se les pone la cara de ambiciosa.
Escondidos nocturnamente
cuentan su ganancia moneda a moneda y lloran
cuando se les merma un pedacito.
No se dan cuenta de en la vecindad
viven mancos rengos y tuertos
ya zafados de lengua los cuales van a hacer
que zozobren los que a las palomas
no dan lo que les sobra.
Ausentes
O ausentes por causa inadvertida,
u hoja seca al viento pasan
y claro no dejan rastro pasan
dentro de su propio olvido.
Que sus movimientos resultan divertidos
a veces como verlos rascarse un oreja
¿y cómo si es que están muertos?
Si hablan dicen nada
y si les una pregunta preguntás
ellos lógicamente no se dan por aludidos.
Pero si acaso o por un milagro
se les destrabara la mente,
eso para ellos sería una desgracia
¿porque cómo harían para caminar
si no saben andar en el mundo de los vivos?
Esto no es burla es
para significar que tales entes abundan
y tal vez uno mismo sea así. Nadie
está libre de inadvertidamente
creerse vivo.
Hombre ngañoso
Usté lo ve y parece bondadoso
pero no da puntada sin morder, ataca
a quien quiera corra en su propia carrera,
lo empuja para que se caiga de la bicicleta.
Gusta ir con un pan en la mano
y ofrecerlo a hambrientos, pero mentiroso
finalmente siempre se lo come él.
También parece tonto inocente o bueno
y así engaña porque en último extremo
salta sobre la espalda del supuesto enemigo,
lo mata,
le chupa los huesos,
se limpia la boca recitando los versos
de algún poeta místico.
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