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Alberto Muñoz

Eduardo Mileo, “contratapa imaginaria” leída en la presentación de El levantador de pesas and other poems.

¿El deporte es poesía? ¿La poesía es un deporte? Desentrañar literalmente el mundo del deporte: verle las tripas; ponerlo en clave polisémica: hacerle decir otra cosa. El levantador de pesas and other poems recorre los tópicos deportivos y entra en la mente de los cultores del cuerpo para hallar el sitio en que se ejercita el lenguaje. Desde el más popular de los deportes, el fútbol, hasta el elitista métier de los arqueros, con sus flechas en todas partes y su centro en ninguna, los poemas pasan por las orientales artes del combate, en las que el enemigo a vencer es la sombra, el colonialista futbol americano, y su contrasentido de llamar fútbol a un deporte que se juega mayormente con las manos, el inescrutable básquetbol, por el que algunos deliran, aunque no se entienda cómo puede seducir un deporte cuya máxima emoción se repite doscientas veces por partido, el tenis, y su singular despliegue de sudores y gritos orgásmicos, la más higiénica natación, desinfectada con hipocloritos, el ciclismo, cuyas ruedas son las del mundo, el rugby, para gente de nuca escandalosa, el boxeo, cada vez más centrado en el contraste entre los rudos contendientes y las pulposas chicas que señalan los rounds, la equitación, deporte para estatuas ecuestres, las pesas, que tratan de cuánto puede soportar un humano sobre el lomo, el dudoso catch, más teatro que deporte; en fin, la lista es atractiva y numerosa, y lleva el sello del humor trágico de Muñoz. El libro se completa con Desayuno con cangrejo, una serie de lúcidas certezas presentadas como diálogo entre dos amigos en la mesa del desayuno. Certezas que son una naturaleza muerta y que, por tanto, presentan un mundo irónico, mal predispuesto para la verdad.

 

Poemas de El levantador de pesas and other poems

El levantador de pesas


Se le hincha el cuello al levantador

El mundo es apenas unos kilogramos
más pesado que su madre
que está en las gradas mirando

"¿Te acuerdas hijo aquel día
en que papá me alzó la mano
porque lo descubrí infraganti
en la cama con la planchadora?

¿Dónde está él ahora? ¡nadie sabe!

Debe estar viejo como una pasa
bebiendo y dejándose pegar por una perra

¡Tiene merecida
la muerte ese hombre!
y no sin sufrimiento

Hace calor aquí y el griterío me descompone

¿Qué ganarás hijito
siendo el campeón de todas
estas cosas?

Un ángel vino anoche
y me dijo entre sueños
que eras el sostén de la familia"



Arquero frente a penal



Las canciones de cancha no se afinan
se puede herir y matar con palabras y botellas

Se está solo en la red esperando que llegue una reina refulgente
y esquizofrénica una enfermedad iniciada en el cuero
un bledo extraordinario que da sombra en los palacios
una concha que lleva al planeta a la indulgencia.

un cañonazo
un día bonito con la cabeza que rueda por el cesped


Catch

A la memoria de Norberto Reynoso,
El Caballero Rojo.

La bondad es el problema

no el sacrificio de la cara
detrás del hule

La bondad es el problema

el justo volando
por encima de las sogas

caer y ser visto
caer y dar pena

(los malditos siempre vuelven
a rompernos las piernas)

Así es la vida:

una tétrica máscara
en toda la cabeza

 


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