
Jorge Leonidas Escudero
|
Llego y saludo
Viaje de vuelta. ¿De dónde?
De donde nunca estuve
porque nunca llegué a donde iba.
Entonces mi ir a un lejanamente país
ignoto que buscaba sin saber qué ni cómo,
fue nada.
¿Es triste? No,
porque lo que vale es la búsqueda
no lo que se encuentra.
Claro que no llegué
porque se me acalambraron las piernas y me dio
una descompostura o vahído justo
en el límite pero más vale así.
Más luego, al reconfortarme,
haré otra salida a
si lo desconocido me entrega lo que no sé.
Y así
volveré otra vez a ir y volveré
otra vez aquí maltrecho pero con vida
¿para qué?
¿Y ustedes cómo están? ¿Bien?
¿Siempre bien en donde están?
Campomuerto
Me paro neste hocico de cerro,
nestas piedras o desabrigada altura
on pega el viento y díganme
¿dónde se han ustedes
escondido que no asoman cabeza?
¿queda alguien aquí?
Hablen, o por lo menos sinceramente
digan algo de por qué
no vienen a saludarme como ayer,
a ofrecerme casa o perro que me ladre.
Están en mudamente ustedes e el campo
no quiere reconocerme. Pregunto:
¿Hay alguno que me alcance un mate?
Vengo después de una punta de años
y lógicamente ustedes se han hecho ausencia,
no se dejan ver porque así es la vida, luego
voy a pegar la vuelta por donde vine pero
para definitivamente.
El perseguidor
No soy desos que hablan catarsis y sufren
pujos mentales en sillón sicoanalista.
No farfullo asuntos del subconsciente
sino que vivo aventuras reales.
Por ejemplo:
Ando con muletas persiguiendo liebres,
doy palos de ciegos en el tapete verde
por si acierto una aunque diez mil no.
Lo que me pasó y pasa en campo de juego
es que se me vacían los bolsillos
y la cabeza se me llena
de pajaritos muertos ¿y? Todavía acudo
a las ganancias que me ofrezco a mí mismo
en fatal aventura y pobrecito,
busco y me arrugo pero sigo
porque algún día las mesas de juego
tendrán que abrir las patas y entregárseme.
|
|
|
|