
Jorge Leonidas Escudero
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De Caza nocturna I
¿Cómo hago para dar el salto?
¿Pero de qué salto estoy hablando?
No sé, simplemente un salto, salir
desto de siempre donde no hallo
y sigo buscando.
Y ahora esperen pueda memorizar, ver
si explico algo de mis desvelos,
ver si encuentro
el mapa del tesoro, el carozo
deste asunto que me tiene absorbido.
El no poder explicarme cómo
da desorientación, pero sigo metido
nestas alturas de mis inquietudes
donde falta el aire y sin embargo existo.
La creatividad
Viene de antes que vos y sorpresivamente
a veces te habla.
Mientras tanto el artista hace
garabatos y cree
gobernar la manija creativa.
A veces se te asienta
el pájaro famoso de la inspiración
y otras un sapo intuitivo
salta en tu pecho y caza hermosa mariposa.
Creíste ser el creador de eso
cuando era el otro,
el que está escondido siglos y siglos atrás
y te habló porque estabas propicio a escucharlo.
Pero vos creíste ser el fabricante de crear
cuando más bien agradecé
porque te arrojaron desde lejos, si acaso,
un pedazo de verdá.
Porque antes de eso
cuántas veces creíste que sí,
que eras vos el creador y al intentar
hacer arte sólo hiciste
palos de ciego, merdosidá.
Luego si nadie es creador ¿qué pasa? Nada,
porque todo es garabatear mientras se espera
que desde lejos, de alivio,
se te asiente un pájaro hermoso
o el sapo intuitivo te entregue una mariposa.
Quemazón
Allá por las alturas de Calingasta
se me ocurrió hacerme rico de endeveras.
Me metí a cateador minero y pobrecito
pretendía nada menos que oro claveteao.
Anduve picoteando aquí y allá
hasta que se me enfrió el pulso, la esperanza
se me quemó en la puerta del horno.
Tan bonitos recuerdos que me vienen
y se van ligerito
como hacer así con los dedos pasó.
Mirar en vano hacia lo ya no,
decir y digo estoy
en medio una calle solitaria
herido de quedarme aquí ¿a qué?
Supuesto es seguir la vida sigue,
tomo una piedra y la miro por toas partes,
no le encuentro lo que antes sino sólo
minerales de ausencia.
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