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Diario de Cuyo , San Juan, 24 de septiembre de 2006

HONORIS CAUSA A JORGE LEONIDAS ESCUDERO

El doctor Chiquito
Por primera vez la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) entrega un título de Doctor Honoris Causa a un sanjuanino. Se trata de Jorge Leonidas Escudero, poeta local catalogado en el nuevo manual de la Historia de la Literatura Contemporánea Argentina como uno de los exponentes más originales de los últimos años. Editó 18 libros, sin contar las antologías.

Por MYRIAM PEREZ


Leonidas Escudero emociona, altera a sus lectores, conmueve desde su obra. Y eso también se refleja en la palabra de los artistas que lo reconocen o que han trabajado por o desde su poesía. "Chiquito", como le dicen sus amigos, no sólo es admirado en su San Juan (lo que por estos pagos no es un detalle menor), sino también a nivel nacional e internacional.

Ahora, con 86 años recién cumplidos, recibirá la máxima distinción que una universidad pueda entregar a alguien por méritos personales que trascienden la formación académica. Fueron los integrantes del Instituto de Literatura Ricardo Güiraldes, de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, quienes solicitaron el título de Doctor Honoris Causa para él, distinción que por primera vez será otorgada por la UNSJ a un sanjuanino.

Los fundamentos presentados para pedir el título se basan en que la obra de Escudero es reconocida en Buenos Aires en distintos ámbitos culturales. De hecho, recientemente se han editado dos antologías del escritor y una Historia de la Literatura Argentina Contemporánea (de los años \'70 hasta la actualidad) que lo coloca entre los poetas más originales de la literatura argentina. También apareció una antología editada en México.

Escudero es motivo de estudios e investigaciones desde hace años, a pesar de que su obra data del último cuarto de siglo aproximadamente. Beatriz Mosert de Flores, actual directora del Instituto Güiraldes, es precisamente una de las investigadoras que basó su tesis doctoral en el autor. La obra, titulada "La frontera de la literatura argentina: El habla poética de Jorge Leonidas Escudero", presentada en la Universidad del Salvador, se basa en un reconocimiento "por ser el exponente más acabado de las letras sanjuaninas, como puente dialógico de la cuyanidad como expresión de andinidad", destaca su autora.

A esta altura se puede hablar tranquilamente del "fenómeno Escudero", teniendo en cuenta que ha sido objeto de inspiración de artistas plásticos como Malena Peralta, quien ilustró sus textos para el libro "Poemas - Dibujos". Esto sin contar que también se editó un CD con sus poesías musicalizadas y recitadas, además de otro trabajo dirigido por Tito Oliva y creado por el Instituto de Expresión Visual de la UNSJ sobre textos del escritor sanjuanino. Este trabajo conjuga música e imágenes creadas por Virginia Castro y Fabiana Zito acerca de los poemas vinculados a la minería.

Sus seguidores

Juan Carlos Herrera, escritor, es uno de sus fieles admiradores desde que le encargaron hacer algunos trabajos sobre su obra. "Mirándolo seriamente, entre lo taxativo y determinante de Sarmiento y lo humorístico, vacilante y por allí melancólico de Escudero, hay una distancia temporal muy extensa. Pero desde el punto de vista de las obras son dos íconos que nos marcan a fuego. El punto discutido en este juicio es que pareciera que no estoy contemplando a otros poetas sanjuaninos reconocidos desde aquel entonces hasta ahora, pero Escudero alumbra con una luz muy particular, se refleja a sí mismo y eso es algo que lo distingue. Nos ofrece a través del texto una lucidez que está cargada de sentido y que posterga de un modo emocional lo esperable del poema. En Escudero el poema es sangre, sudor y lágrimas, y desplaza cualquier otro tratamiento de pretensiones en la poesía. Es superior, esperanzado, no defraudante, carente de una sistémica".

Desde otra óptica, su gran seguidor es Tito Oliva, quien musicalizó sus poemas y está próximo a editar un nuevo CD con sus canciones. Oliva recuerda que tuvo oportunidad de tomar contacto con la poesía de Escudero hace mucho tiempo, con la edición de su primer libro, "Raíz en las rocas". Después lo conoció personalmente. "Su poesía me impactó porque está fundamentada en su vida, no es enciclopedista, sino que parte de la sensibilidad hasta la vivencia, y ésta vivencia tiene una fuerte relación con lo trascendente en el sentido de una búsqueda. A partir de eso tuve la intención de musicalizar algunos de sus poemas, para lo que previamente hablé con él y estuvo de acuerdo".

El primero trabajo de la lista fue "Transmutación del oro ", y ahora tiene todo listo para editar un CD. "Lo que he intentado es dejarme llevar por cada una de las palabras y las impresiones, de su forma de relacionarse con el lenguaje. Yo intento hacerlo desde la música".

También el profesor y compositor Ricardo Trombino tiene en proceso la tesis de maestría basada en su obra. "En mi caso personal comencé a estudiarlo por una cuestión básicamente afectiva, pero que se sostenía desde lo artístico literario. Escudero es un exponente máximo de la poesía argentina y sanjuanina del siglo XX. Es original, es fundante porque ha prestado su voz poética a la gente común", dice.

Trombino rescata su constante búsqueda, desde los tesoros en la montaña, la actividad minera y la persecusión de la fortuna a través del juego, hasta la búsqueda del amor. "Es un poeta audaz para desviarse de viejos modelos y tradiciones poéticas. El muestra lo más agresivo del clima, el desierto, la piedra, la montaña", comenta Trombino.

Para citar muchos más nombres de personas que aprecian a Leonidas en todo su ser faltarían páginas. Pero siempre el denominador común es el conmovedor reconocimiento de los que lo conocen por su obra, o sólo de verlo alimentado a las palomas de la plaza 25 de Mayo.

Entrevista - "Sólo andamos de tránsito"

Aclara que su nombre está "acriollado", no tiene acento como el originario (griego) Leónidas. Así de simple empieza una charla, hablando de su nombre, de sus amigos, del campo y de todas aquellas cosas simples que lo sorprenden mucho más que un título de "doctor honoris causa". Claro que igual lo agradece con respeto.

¿Le gusta este tipo de distinciones?

Le voy a ser franco, yo soy -como dicen ahora- de perfil bajo. Me gusta estar con mis amigos, escribir mis poemas, tener una vida sencilla. Y estas cosas me sacan de quicio. De todos modos es algo inevitable, porque no puedo contradecir la opinión de los demás.

¿Prefiere los reconocimientos sencillos?

Sí, hay cosas como la amistad con gente casi desconocida con la que me gusta conversar. Pero cuando algo viene así -sin yo tener la culpa-, lo acepto. En chiste digo que me han puesto el Doctor Chiquito.

¿Imaginó que su poesía sería motivo de tantas investigaciones e inspiraría a tantos artistas?

No, yo sólo quería expresar mis experiencias en el campo y esa fue y sigue siendo mi mayor satisfacción.

¿Lo siguen motivando las mismas cosas que antes?

En alguna época anduve por la montaña, busqué minerales, hice amigos de campo con los que compartía fogones y me entreveraba en sus conversaciones. Con el tiempo y conforme voy teniendo años (ya son 86), uno, quiera o no, se vuelve un poco realista respecto de la vida humana. Me voy acercando al final, sin demasiada tragedia pero haciendo una especie de filosofía propia sobre la existencia. Nacemos para morirnos, es así, pero cuando somos jóvenes no nos detenemos en esos pensamientos.

Hace años usted ya decía que ya estaba sobre el final...

(Ríe) Y con los poemas pasa lo mismo, porque uno nunca se queda conforme. Parece que nunca se dijo la cuestión redonda, total, y después con el tiempo se busca la vuelta para dar en la tecla.

¿Qué balance hace a esta altura, ahora que dice estar haciendo el redondeo de su vida?

Encontré que sigo con la inquietud de seguir buscando. Encontré también algunas satisfacciones pasajeras, sólo andamos de tránsito.

Todos coinciden en que usted aceptado sin reparos los trabajos musicales, dibujos y estudios sobre su obra.

Y cómo no. Siempre cae bien la amistad, la consideración de los demás y, sobre todo, el respeto por el ser humano que es uno, porque hay personas que desgraciadamente ven en otros sólo competencia y no los dejan respirar.

¿Fue la muerte de su primo Carlos la que lo llevó a escribir?

Es cierto, empecé a intentar algunos poemas pero con desconfianza de que alguien interpretara algo de valor, porque era algo pasajero. Recién quise interpretar lo que había vivido cuando empecé a recorrer los campos, y a pedido de Teresita de Sarmiento junté todo y publiqué mi primer libro.

¿Ser escritor fue su vocación?

No, fue fortuito. Me encontré con eso cuando le recité a esta señora un poema que había escrito y sabía de memoria. Ahí me dijo "siga y haga un libro". Y lo hice. Se lo debo a ella, porque era quien tenía una comisión de fomento para una escuela de danzas y recitación, y a través de eso lo iba a publicar. Así seguí escribiendo hasta completar el primer libro, y lo editó.

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