Presentación de El Libro de Boock. 30 de Julio de 2004 |
Por Raúl Mansilla
Estamos presentando un libro distinto, un conjunto de poemas escritos en un momento crucial de una poeta llamada Graciela Cros. Cruce de presencias: perros, aves, caracoles, lobos marinos, yeguas, padre, madre, hijas, pez. Una mujer que “está aquí para contarlo”, desde la inmensa y compleja Patagonia, desde un punto llamado domicilio. Benito Boock 505, Bariloche, Patagonia; estepa, cordillera y mar. Cruce de voces en una sola voz a la que ronda la muerte. Una voz por momentos sin edad. Una adolescente, una joven mujer destruyendo mitos, íconos, lugares comunes. Una mujer madura que todavía “no sabe irse ni volver”, pero que tiene claro que “es una sospechosa que practica en silencio” el acto contra natura de escribir, de contar. Y que aunque duela “ha sido educada en el mas elegante sufrimiento”. Más allá de las distintas estéticas que se practican cuando se escribe poesía, ante una obra como “El Libro de Boock” uno tiene la firme sensación de estar ante algo verosímil, ante algo donde no se manipula la verdad, por lo menos la verdad de ser o no ser poeta. La poeta está en carne viva y habla desde sus llagas, “es una dama que sangra por la boca” pero que todavía “junta leña para hacer este fuego” que hoy nos deleita, que hoy nos convoca. Su mundo “esta en guerra” porque es un animal acorralado que sufre y en vez de ladrar habla por nosotros y esencialmente por las mujeres. La sangre de esta particular voz de la poesía Argentina “tiene estilo”, “fabrica sus propios grillos”. Y no es poca cosa en tiempos de uniformidad de discursos. Graciela Cros canta las cuarenta en sus mil y una noches desde ese punto denominado DOMICILIO, ese en BENITO BOOCK 505, ese en Bariloche, ese donde la madre todavía toma el té ensopado de vainillas, ese donde el padre tomó cuenta de la descomunal certeza de la locura y la hija corre de un lado al otro protegiendo al huevo que nació en el río, y que es un pez, un caracol, y “una dama que persiste”, una dama de “pasión intacta” que nos da cientos de versos bellos desde las ventanas del Libro de Boock. Ventanas donde observan los animales que sufren porque se parecen, ventanas que oyen, ventanas que hablan por los ojos de Graciela Cros.
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