Lo que me dijo Newton, Abril de 2007 |
Por Marcela Saracho
Pensar: “escribir un comentario acerca de la novena obra poética de Graciela Cros”, enunciado de esa forma, me situaba en el lugar de lo imposible. Pero afortunadamente ese imposible se fue corriendo y se ubicó en la otra zona: la del Lenguaje Literario. Poético en este caso. Desde allí tuve la gracia de ser tocada por la Gran Desconocida. Poesía ahora de La Cuna de Newton. Un libro que me es familiar, ya que tuve también otra fortuna, la de conocer varios de sus poemas mientras Graciela los iba escribiendo. “Newton” como lo pienso y lo nombro íntima, cariñosamente.
La fortuna se manifestó mostrándome los dos primeros semblantes del libro que decantaron en mí: su materialidad y su temporalidad. Ya desde el título se enuncia la presencia de lo físico, que luego en sus poemas vuelve a manifestarse una y otra vez. Temporalidad y materialidad altamente voluptuosas, que se fueron inscribieron en mí, y me acompañaron a escribir Lo que me dijo Newton.
Cada encuentro fue vivido desde un lugar de cotidianeidad como son los que atraviesa la poesía Cros.
Cola del cajero automático. Bariloche. Miércoles 11 de abril. 11 hs.
Miro la gente. Los que entran. Los que salen. El hombre de campera verde. La mujer con el saco de borlas. Newton empieza a entrar en mí. A desearme como si fuera yo, su lenguaje. Su voluptuosidad me vuelve voluptuosa. Miro a los demás. Ninguno de ellos conoce el material que me provoca este estado. Tengo un tesoro. Una mujer se pone delante mío en la cola. Ignora que pienso en el libro.
Parada de colectivos de Moreno y Rolando. Miércoles 11 de abril. 13 hs. Pienso que imaginarían los siete japoneses si me acerco y les digo: La Cuna de Newton. Intentarán imaginar como yo al bebé en su cuna; cuando una tarde la poeta recién llegada de Chile, tomando café helado me comentó el nombre del nuevo libro que estaba escribiendo?
En mi casa. Jueves 12 de abril. 24 hs. El espejo del botiquín completamente empañado, le digo a mi hijo que se seque la cara luego del baño de vapor. Él se da vuelta, me mira y me dice: Y los ojos? Él no lo sabe pero acaba de llevarme hasta “lo desértico del ojo”, del poema “Ojo Seco”.
C.E.C Sábado 14 de abril. 20:45 hs. Estoy ansiosa por la presentación de “La Palabra Justa”, de Paco Urondo. Recuerdo el poema “Insomnio en Rocha”.
Colectivo El Valle.Martes 17 abril. 20 hs. Si como bellamente propone la autora, cada poema es un péndulo a través del cual, en quietud, se transmite una energía que solo hace mover a los péndulos de los extremos, “La Cuna de Newton” y “Un león en la Nieve”, (el primer y último poemas del libro), son los que hacen cuerpo en esa “cadena de perturbación” que afecta a unos y otros.
Pero sucede una fractura. Según el poema “La Cuna de Newton”, “esa energía inadecuada pasa a ser una amenaza” que va deslizándose hasta llegar al último donde vuelve a hacerse cuerpo: “Vecino: anoche estuve a punto de matarlo”.
Pero no dice solo al ser amenazado, sino que de esa fractura, de allí brota la Poesía. Recuerdo que Graciela dijo en un reportaje acerca de la Poesía que la pensaba como una Caja de Resonancia. La poesía resonando en esa transacción con el mundo y su amenaza. Se podría decir que esa resonancia se materializa en el Poema Resonancia magnética, donde “el blanco tiene jerarquía/ tranquiliza”.
Colectivo El Valle. Jueves 19 abril. 9 hs “La mujer ha sido del frío” dice en “La Piscina de Kenzaburo”. Un frío que podrá transformarse en “32 º en la cordillera”, otro poema y que “aunque no se pierdan las referencias” nos pondrá en ese lugar de lo real, donde nos volvemos “hostiles, temerosos, desconfiados”. La amenaza de lo real que se manifestó afuera está también dentro nuestro – pienso.
Mar del Plata. Congreso. Viernes 20 abril 12:40 hs. De los Ríos Müller me regala su libro La flor en el barro. Lo abro y leo títulos de capítulos, epígrafes. Uno dice: La vida desperdiciada. Tomamos café. Aunque no es lunes, resuena en mí el poema “Cita en lunes”. No puedo saber por qué pienso ese poema ahora.
Mar del Plata. Lunes 23 de abril. 8:40 hs. Extraño Bariloche, digo el título del poema “Tampa, Tacna, Atacama, Alaska, Arkansas, Alabama”, en un intento de creer que algo allá me está llamando. Como en el poema donde una mujer se llama a sí misma desde un “mantra geográfico”. Completamente vocal, ilimitado.
Mar del Plata. Martes 24 abril 19:15 hs. Probabilidad de lluvias. Pienso en el agua de Newton. Esa que aparece en el poema “Echar un rezo en Maldonado”.El agua de Newton es esa agua, un agua sucia sagrada.
Bahía Blanca Jueves 26 abril 03:40 hs. Bajo a fumar un cigarrillo. En el bar de la Terminal hay solo un hombre. Un hombre con corbata solo en el bar de la terminal. “La piscina de Kenzaburo” , otra vez me siento como en la piscina de Kenzaburo.
Cipoletti. Jueves 26 de abril 11:10 hs. No es muy difícil distinguir la terminal de Neuquen de la de Cipoletti. Sin embargo por algún inexplicable motivo, en vez de bajar en Neuquen, lo hago en Cipoletti. En el poema “Visita a Clara Zeida en Punta Ballena”, hay un sueño reiterado de pérdida de aviones, pasaportes, tickets, maletas, pero es un sueño. ¿Qué está pasando?
Neuquén .Jueves 26 de abril. Terminal. 11:50 hs. Espero el trasbordo. Sé donde estoy sin embargo en esta ficción primermundista todo me recuerda el poema “La parte más negra”.
Bariloche. Viernes 27 de abril. 16:30 hs ciber. Me gusta pensar que la realidad misma, como amenaza, puede ser uno de esos péndulos y que, como tal, se deja atravesar por la voz de esta poeta, quien congela esos instantes traspasados por la energía de su propia poética.
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